Reflexiones museográficas

¿Que sentido tienen las exposiciones temporales?, ¿es una manera de propiciar nuevos discursos o es un mero reclamo turístico?. Creo que ambas respuestas son complementarias. Quisiera reflexionar un poco al respecto:

Hoy he descubierto una exposición pasada que no vi en su momento: "De Gaudi a Picasso", una retrospectiva del modernismo que tuvo lugar en el IVAM el verano pasado. Mi sorpresa al conocer el título de la exposición ha sido enorme, pues actualmente estoy muy familiarizado con la biografía de Picasso, y debido a ello, se que el genio malagueño no tuvo ninguna relación directa con el genio catalán. Picasso declaró en múltiples ocasiones que ni se vio influido ni le gustaba la obra de Gaudí. Las posiciones de ambos artistas a pesar de compartir ciudad y periodo no podían ser más opuestas, comenzando por la ideología, fundamental en la Europa de principios del siglo XX. Picasso, como muchos otros radicales modernistas catalanes de la época, muy cercanos ideológicamente al anarquismo criticaban duramente el fuerte catolicismo de Gaudi. Por otro lado, vincular a Picasso con el modernismo es un tópico historiográfico, que nunca se matiza como debería. Efectivamente Picasso formó parte del grupo catalán, y se vio influido por el, pero ni de lejos tuvo la importancia entre los modernistas que se le suele adjudicar, en primer lugar por su juventud, por su inexperiencia y por su procedencia andaluza.

Todos estos hechos evidencian que la exposición que organizó el IVAM, (a pesar de que hablo sin haberla visitado lo cual es muy injusto), es un montaje turístico en toda regla, comenzando por la oportuna utilización de los dos grandes nombres Gaudi y Picasso en el propio título.

Sin embargo, no todo esta perdido, actualmente en el Prado exhiben una expendida exposición temporal sobre Rubens en la que no hay discursos, ni nuevas visiones, ni reclamo turístico (Renoir ya atrae suficientes visitantes), simplemente se han limitado a colocar todas las obras del pintor que posee el museo en dos salas, de manera cronológica y pegadas unas obras con otras, haciendo un giño a las costumbres expositivas de la época. No hay cartelas, ni nada que distraiga de la mera observación de la obra, del conjunto de la carrera pictórica de Rubens. Da gusto asistir a una exposición en la que el objetivo no es tratar de entender la visión historiográfica del comisario, sino la visión del artista a través de su obra.
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